Mazo de descartes

Calatrava La Vieja: Ciudad musulmana y castillo templario

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Vista general de Calatrava La Vieja

Con el estómago aún lleno en la cálida sobremesa del mes de abril, me propongo salir de la localidad de Carrión de Calatrava (Ciudad Real) en dirección a la gran fortaleza medieval de Calatrava la Vieja, a pocos kilómetros del centro del pueblo. Cuando al fin asoman sus ruinas erguidas en lo alto de un pequeño promontorio, justo en la margen izquierda del río Guadiana, quedo impresionada y el estómago me da un vuelco. A pesar de los siglos transcurridos aún se puede sentir su tremendo poder, su olor a antiguo, a la sangre derramada. Conocer las leyendas que albergan sus viejos muros y los misterios que hay detrás de quienes lucharon por ella y la gobernaron.

(Música para el viaje: Fragmento de la melodía “Caballeros” del conocido músico Eduardo Paniagua, experto en música antigua y mozárabe)

Al poco tiempo de entrar en el yacimiento recorro las murallas, torres y almenas que aparecen recortadas sobre un cielo azul como fieles testigos de un pasado bélico. Sólo se escucha el silencio aunque de vez en cuando el viento parece traer a mis oídos ecos de espadas, gritos, cánticos, bullicio. Y luego otra vez silencio.

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Calatrava la Vieja una vez se alzó orgullosa con el nombre de Qal at Rabah. Corría el año 785 cuando Calatrava era una ciudad-fortaleza musulmana rica e importante debido a su situación estratégica entre Córdoba y Toledo en tiempos del emirato Cordobés. Durante el mandato  de Abderramán I, la ciudad fue reconstruida debido a los continuos enfrentamientos entre la ciudad rebelde de Toledo y el emirato.

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Vistas desde la fortaleza

Su arquitectura describe claramente sus orígenes musulmanes y las piedras de la digna muralla van contando su historia según avanzan mis pies. Así soy conducida, tras recorrer la muralla y las torres, al foso y al puente el cual debo cruzar para llegar a la puerta Sur de la ciudad. Mientras atravieso el puente trato de imaginarme el paisaje de entonces, las aguas del Guadiana rodeando la fortaleza y aislándola de sus atacantes de manera natural. Desde el promontorio se puede divisar la llanura manchega e incluso intuir las tablas del río en la cercana Daimiel.

Nada más cruzar la Puerta Sur, una puerta típica musulmana en forma de recodo para facilitar la defensa de la ciudad, entro de lleno en la Medina. Mis ojos sólo ven vacío verde y unos pocos restos valiosísimos sin embargo la imaginación vuela tratando de recrear la vida y el ambiente de la ciudad. En los restos de La Medina puedo distinguir lo que parece una calle enlosada de época almohade desgastada por el paso del tiempo y el rodar de los carros. También puedo ver los cimientos de casas y habitaciones. ¿Quiénes vivían allí?- Me pregunto.

No alcanzo a adivinar la cantidad de historias, recuerdos y conversaciones que conocerán estas paredes.

Lo que se ha podido encontrar dentro de la ciudad son los restos de un barrio artesanal, un barrio industrial, una mezquita y un cementerio. Así imagino a los soldados apostados en las torres mientras escudriñan el horizonte, las mujeres con sus vestidos y esencias yendo a comprar a los puestos del mercado, los niños jugando en la calle, los maestros artesanos creando útiles maravillas, los hombres proyectando sus anhelos al cielo en la mezquita…

 

Con el inicio del atardecer y tras vagar por las calles de la Medina llego al fin a la puerta del Alcázar. Éste era un lugar de gran importancia ya que en él se tomaban grandes decisiones sobre la ciudad, las guerras y tratados además de recibir las visitas en audiencia. En este edificio se encuentran las salas residenciales, las salas donde se concedían audiencias, los baños y otros lugares que aún se investiga su utilidad. Cerca del edificio del Alcázar se pueden ver los restos de dos torres albarranas. Contemplándolas siento que el tiempo se detiene, es entonces cuando parezco advertir pisadas por doquier; los espíritus de quienes allí habitaron me acompañan hablándome de sus hazañas en solemnes cánticos.

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Puerta hacia el Alcázar

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El Alcázar

 

 

 

 

 

 

 

Me cuentan que la vieja fortaleza de Calatrava fue conquistada y otorgada a los poderosos templarios en tiempos del rey Alfonso VII a mediados del s. XII. Cuando la orden se disolvió abandonaron sus muros aludiendo que éstos eran indefendibles sin más refuerzos. En aquellos tiempos convulsos los almohades ávidos de reconquista no tardaron en reclamar la fortaleza toledana para sí. Pero Calatrava no quedó desamparada, pues la Orden del Císter llamó a algunos monjes caballeros quienes se hicieron cargo de su defensa consiguiendo reunir a un pequeño ejército. Gracias a este ejército los almohades fueron disuadidos y desistieron en atacar el castillo. Uno de los monjes caballeros que lideró la defensa de Calatrava la Vieja fue Diego Velázquez junto al abad Fray Raimundo de Fítero.

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Cruz de la Orden de Calatrava

Esta hazaña llegó a oídos del Rey Sancho III quien cedió la fortaleza al valeroso abad, cuya guarnición de soldados dio lugar a la Orden Militar de Calatrava en 1158. Muchos estudiosos creen hoy en día que la Orden de Calatrava fue refugio de los templarios cuando fueron perseguidos en toda Europa. Gran parte de sus propiedades y riquezas fueron traspasadas a estas nuevas órdenes militares nacidas para proteger los caminos y los lugares santos de los infieles. Fueron herederas de su gran sabiduría.

Éstas y otras historias voy leyendo dentro del alcázar reconvertido en la actualidad en un centro de interpretación del castillo. Bajando unas escaleras hacia lo que hoy es la planta baja se pueden apreciar los restos del ábside templario construido cuando la fortaleza pertenecía al Temple. La orden militar pretendía edificar en la fortaleza una iglesia de una única nave, aunque sólo se llegaron a construir los cimientos y una pequeña parte del alzado del ábside debido a su paralización y posterior abandono antes de la formación de la Orden de Calatrava.

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Alcázar-Centro de interpretación

De este viaje a la Edad Media me llevo una lección de historia muy vívida. Ésta fue una época complicada y oscura, donde cristianos y musulmanes luchaban por el poder. Fue en el año 1195 cuando tuvo lugar la famosa batalla de Alarcos, a pocos kilómetros de este lugar, cuya victoria fue en aquella ocasión de los almohades. En los castillos de Alarcos y Calatrava La Vieja volvió a ondear la bandera musulmana durante unos diecisiete años. Pero esto, amigos, pertenece a otro capítulo.

Sólo sé que he estado en un rincón mágico de La Mancha, mágico porque justo a la salida del Alcázar una señora ya mayor, hija de estas tierras, tuvo a bien relatarme algunas de las leyendas del castillo y la comarca.

Se cuenta que algunas noches de viento y luna llena, los lamentos de las Mouras o encantadas atraviesan las orillas del Guadiana llegando a los oídos de los lugareños quienes se compadecen de su cautiverio. “¿Qué son las Mouras?” -Le pregunto a la señora. “Son doncellas maldecidas por una bruja, por encargo de alguien que les quiera hacer daño o ajustar cuentas. Como sabrás, éstas son tierras de grandes hechiceras. Las malditas fueron condenadas a morar en el castillo para toda la eternidad y custodiar el tesoro de la sabiduría. Se dice que enormes serpientes las guardan para que ningún osado visitante pueda romper el encantamiento y liberar a la Moura para obtener así el tesoro más preciado por el hombre”- Tiene a bien contestarme.

Las palabras que la anciana compartió conmigo me hicieron sentir un poco más cómplice de los secretos que guarda este emblemático lugar. Muy agradecida regreso al punto de partida para dar por finalizada esta visita. Muchas imágenes han quedado grabadas en mi mente y hoy las quiero compartir con vosotros. Compartir un trocito de nuestra gran historia.

 

Enlaces de interés:

Patrimonio histórico de Castilla La Mancha: http://www.patrimoniohistoricoclm.es/parque-arqueologico-de-alarcos-calatrava/

Turismo en Ciudad Real: http://www.ciudad-real.es/index.php

Web del Ayuntamiento de Carrión de Calatrava: http://www.carriondecalatrava.es/

Autor: Morgana

Crea magia con tus propias manos porque como un sabio dijo un día "la vida es sueño y los sueños, sueños son."

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