Mazo de descartes

Los viajes de Hada. El bosque helado

| 6 Comentarios

cielo-estrellado-en-el-bosqueUn escalofrío recorre mi cuerpo mientras nado en la oscuridad de la inconsciencia. Vuelvo a sentirlo de nuevo y luego otra vez más; molesta abro los ojos e intento desperezarme pero no puedo, mis músculos están entumecidos. ¿Dónde estoy? No recuerdo nada. Lo único que reconozco es el mullido y húmedo colchón de hojas bajo mi cuerpo, me incorporo. Aún está oscuro en la entrada del bosque sólo una tímida luz azul comienza a aparecer por el Este. Hace mucho frío, las ramas desnudas permanecen cubiertas de escarcha. Son madera muerta, son sombras fantasmagóricas de lo que un día fue la vida, el calor. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Siento mi mente tan pesada como el vaho denso que se arremolina frente a mi nariz casi puedo tocar los minúsculos cristales de hielo.

Decido seguir el camino que se presenta ante mí y me adentra en la espesura. El brillo titilante de las estrellas es mi única linterna en este tortuoso sendero que se retuerce y da vueltas. Las espinas de las olvidadas zarzamoras rasgan mi pantalón y hacen sangrar la piel aún así el escozor me dice que sigo viva. Pero de pronto algo está ocurriendo, allí en la lejanía, puedo distinguir unas luces, la escarcha del suelo las refleja. Pudieran ser antorchas. ¿Y si estoy llegando a una población? ¡El fin de esta pesadilla parece estar cerca! Las luces parpadean, son destellos rápidos, fugaces. La desesperación me invade cuando desaparecen detrás de algún árbol o arbusto. Nada se mueve sólo hay silencio. Las luces vienen y van, cada paso que doy me acerca a ellas.

De repente ¡Ya no las veo! ¿Por qué? Se me ocurre subirme a un árbol para tener una mayor perspectiva del bosque, la luz azul comienza a extenderse por el firmamento. La corteza del tronco está fría y quema mi mano al ascender por las ramas. Al llegar arriba contemplo un fenómeno extraño que no puedo entender. La escarcha del suelo comienza a ascender pero no es vapor, sino que los cristales de hielo quedan suspendidos en la atmósfera. Son movidos por el viento, es como una tormenta de granizo pero al revés y quizás más sutil. ¿Y la gravedad? ¡Madre mía! ¿Flotaré también hacia el espacio? ¿Desaparecerá el mundo? Una fuerte tempestad se levanta, oigo el estruendo de la ventisca. Me aferro con fuerza a la rama muerta. ¡Tengo miedo, mucho miedo! Cierro los ojos y noto los cristales cortando mi cara. Parece que ya pasó, quietud, silencio de nuevo.

¡Vuelvo a ver las luces! Ahora muy cercanas, bajo del árbol y corro hacia ellas. La materia muerta parece apartarse, me deja avanzar entre el vacío, la gélida nada. Las luces vienen a mi encuentro, son blancas, azules, moradas … Vibran y zigzaguean a mi alrededor. Juegan con mi cabello, rodean mi cuerpo, producen en mí risa infantil. Jajajaja, es un sonido que retumba como eco en este cementerio. De pronto se van y se colocan junto al sendero, son Fuegos Fatuos que me indican el camino a casa, quiero regresar ya. Comienzo a escuchar voces lejanas, parecen cantos, son bellos. Los seres de luz vibran al compás de la música y sigo avanzando. Frente a mi aparece el claro del bosque envuelto en el tenue albor azul que lucha sin éxito por avanzar. Los Fatuos me guían hacia un precioso lago reflejando sus llamas moradas y blancas  sobre la superficie de hielo. Jamás podría soñar con un lugar tan extraño, tan hermoso. ¿O estoy soñando? Los cantos son cada vez más fuertes y melódicos a la vez que unas manos azules de piel acuosa comienzan a salir del lago. El pánico me invade, al igual que penetra en el alma cuando osas enfrentarte a lo inverosímil, a lo desconocido. Las manos se abren y los Fuegos Fatuos giran a su alrededor.

– ¡Ven a casa Hada! ¡Ven con nosotros!

Me llaman con tal dulce melodía que no puedo resistir más, me acerco a ellas. Las manos se abren y me recogen. Penetro en el lago. El miedo cede sitio y siento una paz muy familiar, hipnotizada caigo en la oscuridad del pozo. Todo se torna negro y pierdo la noción del tiempo mientras un frío espectral se apodera de mí y me duermo.

CONTINUARA…

 Los viajes de Hada (II) En el Reino del Lago: http://mazodedescartes.com/2014/06/06/los-viajes-de-hada-ii-en-el-reino-del-lago/

Autor: Morgana

Crea magia con tus propias manos porque como un sabio dijo un día "la vida es sueño y los sueños, sueños son."

6 Comentarios

  1. Jana, por fin he podido sentarme con tiempo a leer tu cuento.
    ¿Profundo? Quizá para aquellos a los que no les guste dejarse llevar por el mundo de los sueños y los sentimientos. A mí me parece precioso.

    • ¡Muchas gracias! ¡Me alegro que te haya gustado! Si esa era mi intención, que pareciera salir de un sueño … tiene continuación así que te invito a que estés atenta. Un abrazote

  2. Interesante. Muy imaginativo tu blog por lo que veo. Un gusto al que empezaré a prestar atención encantado. Besos.

    • Muchas gracias David!! Me alegro que te haya gustado nuestro blog y estamos encantados de tener un lector como tú!! Qué lo disfrutes!! Muchos besos!!

  3. Maravilloso sueño. Ha sido muy mágico y envolvente. Esperaré la continuación porque sé que el sueño continuará con sorprendentes giros. Un saludo

    • Hola de nuevo Ana Lía!! Gracias por seguirnos y por tus comentarios. Me alegro mucho que te haya gustado el cuento!! Un abrazo enorme!!

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.


A %d blogueros les gusta esto: