Mazo de descartes

Reflejos

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DSC_1436Miré hacia el océano infinito tratando de imaginar qué otros mundos se ocultaban tras la línea del horizonte. Un hilo de brisa entraba por la rendija del viejo ventanal de madera. Fue entonces cuando creí ver un difuso reflejo de alguien en el cristal. Fue sólo durante un ínfimo instante que me pareció una eternidad.

Aquella extraña aparición estaba sentada frente a la pantalla en blanco de un ordenador, el teclado parecía sonar extrañamente quieto pero las vetustas manos de aquella anciana novelista escribían sobre hojas de papel reciclado y con bolígrafo azul. Su apariencia evocaba un cierto aire bohemio a la vez que elegante y sus ropas coloridas contrastaban con la luz del atardecer en el mar. A su lado, la acompañaban pilas de gastados periódicos y portadas de libros firmados con su tinta azul; no pude reconocer ninguno, lo cual no entendí, pues parecían tan antiguos como ella.

Se mostraba feliz, sonriendo mientras las palabras daban vida a una historia, quizás su propia historia. Su rostro revelaba paz mientras la inventaba. Me resultó familiar la forma en que el aire, al jugar con la cortina del ventanal, revolvía su cabello esparciendo blancas caracolas por la taza de té con arándanos. Aquello me hizo sonreír, a mí también me gusta el té con arándanos.

El viento rebelde movió las campanillas que colgaban de una lámpara y entonces, como si hubiese podido oírlo, la señora se giró hacia mí. Su mirada sabia y eterna se encontró con la mía a través del cristal. Suspendió su mano sobre el papel y dirigió el dedo índice hacia mí, apuntándome. Me decía algo que no logré entender. Luego la maraña de nubes que cubría el cielo disipó su inverosímil reflejo.

Cerré los ojos con fuerza para volver a mirar hacia el horizonte. Ahora en el cristal del viejo ventanal sólo había un reflejo nítido, yo. Un soplo de aire revolvió de repente mi cabello adentrando los rizos en el ya frio té con arándanos. Sonreí ante este gesto. Inspiré y regresé a la realidad. En aquel momento comencé a hacer sonar el teclado del ordenador y la pantalla vacía se llenó de letras. Escribí una primera frase.

“Miré hacia el océano infinito tratando de imaginar qué otros mundos esperaban tras la línea del horizonte”

 

 

 

 

Autor: Morgana

Crea magia con tus propias manos porque como un sabio dijo un día "la vida es sueño y los sueños, sueños son."

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