Mazo de descartes

Tarta de Ginness Negra

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P1140279Nunca es tarde si la dicha es buena, y viendo que muchos de vosotros, seguidores o no, me habéis pedido esta receta, me he decidido a contárosla lo mejor que sé. He de decir que no es mía, hace años la encontré en varios blogs, cada una con sus variaciones, y hoy os voy a tratar de explicar cómo la hago yo.

Así que para los que queréis hacer una repostería diferente y hecha en casa, es una idea fácil y rápida que seguro triunfará en vuestras fiestas y que os pedirán vuestros invitados en años sucesivos (a mí me tienen ya frita). Ánimo, seguid leyendo y espero vuestros comentarios.

Dificultad: Fácil Tiempo de elaboración: 1h 30′ Raciones: 10-14 Coste aprox.: 5€

Ingredientes:

Ingredientes para el bizcocho

Ingredientes para el bizcocho

  • 250 ml de Cerveza Guinness Negra
  • 250 ml de mantequilla y un pelín más
  • 75 g colacao
  • 400 g azúcar blanco (se me ha olvidado en la foto)
  • 250 g harina
  • 1 cucharadita azúcar de vainilla
  • 2,5 cucharaditas de bicarbonato
  • 140 ml nata para cocinar
  • 2 huevos

 

 

Para el Frosting:

Ingredientes para el Frosting

Ingredientes para el Frosting

  • 150 g queso de untar (Philadelphia en mi caso)
  • 75 g azúcar glacé
  • 180 ml nata para montar

 

 

 

 

Materiales:

  • Batidora
  • Jarra para batir
  • 2 fuentes o boles grandes
  • Varilla de batir manual
  • Cuchara de palo
  • Lengua de repostería
  • Cazo
  • Báscula
  • Molde desmoldable metálico
  • Horno y bandeja de horno

Recomendaciones Iniciales:

La Tarta de Guinness Negra está mucho más buena si se hace de un día para otro; por ello yo hago el bizcocho el día de antes y el frosting lo hago un poco antes de comerla o de sacarla de casa. Me da a mi la sensación como que el bizcocho queda más jugoso dejando pasar ese tiempo. Así que el primer día tardaréis como 1h 15′ en hacerlo y hornearlo; y el segundo día unos 15′ en hacer el frosting y ponérselo encima.

Bueno, supongo que lo sabéis, pero es frosting es eso tan variado que se pone encima a las tartas y otros dulces. En nuestro caso es a base de nata montada y queso de untar, intentando simular la espuma de la cerveza negra, así que dependiendo de la cantidad que hagáis y de la mano que tengáis ese día, os quedará mejor o peor.

Preparación:

Paso 1: Preparo la cerveza.

Aunque en la receta original pone 250 ml, yo soy un poco generosa, y echo 300 ml (así soy). En un cazo echo esa cantidad de cerveza y lo pongo a fuego medio para que se caliente. Tenéis que estar muy pendiente de que no llegue a hervir. Cuando veáis que está bien caliente echáis los 250 g de mantequilla (ojo, necesitaremos un pelín de mantequilla para engrasar el molde, así que contad con ello). Con suma paciencia voy dando vueltas con mi cuchara de palo hasta que toda la mantequilla se disuelva al completo. Si es necesario, subid o bajad el fuego, pero que no cueza. Este cazo lo reservamos.

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Paso 2: El bol de los sólidos.

En el bol más grande de los dos que necesitamos tenéis que echar todos los sólidos que hay en la receta. Echamos el cacao, el azúcar, el azúcar avainillado, la harina, el bicarbonato y según voy echando, voy integrando cada componente dándole vueltas con la varilla de mano.

Aquí tenéis unas fotos:

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Paso 3: EL bol de los líquidos.

En el otro bol, que llamaremos “bol de los líquidos”, mezclamos la nata para cocinar y los dos huevos, y lo bato bien con la batidora eléctrica. Cuando esté todo bien mezclado echo la cerveza con la mantequilla que hemos preparado en el cazo en el paso 1. Lo mezclo todo bien, pero con la varilla de mano. Esto último parece que no, pero es importante. He descubierto que si bato en este último paso con la eléctrica la tarta no queda tan buena, creo que porque la cerveza pierde parte de la fuerza. Una vez esté listo, paso todo lo que hay en este nuevo “bol de los líquidos” al “bol de los sólidos”. Veamos unas imágenes:

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Paso 4: Mezclo lo sólido y lo líquido.

Ahora viene lo más tedioso de todo el proceso, hay que verter los líquidos al bol de los sólidos. Yo os recomiendo que no lo hagáis poco a poco, sino que lo vertáis todo en un primer momento. Hay que ir removiendo con la varilla de mano constantemente, sobre todo en los bordes y en el fondo para que se integre. Si no lo hacéis bien, se quedarán grumos, que cuando esté horneada terminarán siendo unas desagradables pelotitas de harina entre en bizcocho. Así que tomaros vuestro tiempo y ánimo. Mientras, podéis precalentar el horno. Aquí veis el resultado final:

Puche final de tarta

Puche final de tarta

Paso 5: Preparo el molde y al horno.

Preparo el molde como de costumbre, es decir, con ese poquito de mantequilla lo engraso bien por la base, por las juntas y por las paredes. Una vez lo he engrasado, le echo un poco de harina en esos tres sectores para que la tarta no se pegue. Esto es muy importante, porque además de no pegarse, parece ser que la protege de quemarse, así que hacedlo bien.

Una vez el molde esté engrasado, lo colocáis sobre la bandeja de horno. esto es más que nada por si se derrama un poco (creo que cualquier buen molde que se precie tiene sus pérdidas). Echáis toda la mezcla dentro, rebañando con la lengua de pastelería (no estamos para derrochar) y al horno, en la parte central, a 180º y 50 minutos.

Ojo una cosa, los hornos antiguos son diferentes que los nuevos. En el horno de mi madre, que es nuevo (tres o cuatro años) estas medidas de tiempos y temperaturas funcionan muy bien, pero en el mío, que tiene un año más que matusalén, no funcionan tanto. Yo lo pongo a la misma temperatura pero unos 5 minutos menos. De todas formas, podéis probar si está listo metiendo un cuchillo por el centro. Si sale limpio, el bizcocho está.

En el horno la parte de arriba del bizcocho crecerá un poco, luego se hundirá, le saldrán pompitas, y por último se agrietará un poco. No sufráis, es normal. Pensad que la cubriréis con el frosting y quedará estupenda.

Aquí veis más fotos:

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Cuando al cabo del tiempo necesario lo saquéis del horno tiene esta pintaza:

Bizcocho recién salido del horno

Bizcocho recién salido del horno

Bien, ahora yo lo que hago es guardarlo para el día siguiente. Lo mejor es que lo saquéis del horno en cuanto el tiempo llegue a su fin. No lo dejeis dentro, que se secará. Una vez fuera, a los 10 minutos ponedle por encima un trapo de cocina limpio y dejadlo así hasta el día siguiente. No hace falta meterlo en la nevera ni nada.

Paso 6: hago el frosting y, si quiero, decoro la tarta.

Bien, ahora está ya casi todo hecho. Sólo queda el frosting. Para ello, en un bol echo el queso de untar y el azúcar glacé y lo mezclo con la varilla manual.

En una jarra de batir echo la nata para montar y la monto. Para que la nata se monte fácil el truco es que todo este muy frío, así que tanto jarra como varilla como nata deben estar dentro de la nevera toda la noche. Podéis montarla tanto con varilla normal de batir como esas especiales para nata, da un poco igual.

Cuando esté montada, mezclo la nata con el queso y el azúcar y lo echo encima de la tarta con una cuchara de palo o la lengua de pastelería, intentando simular la espuma de la cerveza.

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Y ya está, vuestra tarta de cerveza Guinness lista para el paladar más exquisito. Espero que os haya gustado y que probéis esta receta en casa, que de verdad que merece la pena.

 

 

Autor: bichodelcampo

En todos los fregaos...

2 Comentarios

  1. Yo he tenido la suerte de probarla y está buenísima!!! Y eso que no me gusta ni la cerveza ni el colacao pero la tarta está exquisita. A ver si me animo un día de estos a probar con la receta que está muy bien explicada! Gracias!!

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