Mazo de descartes

Deshumanización

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Hacía mucho tiempo que no me ponía delante del “papel” y analizaba lo que pasa por mi torturada y malograda mente. Con varias personas, y demasiadas veces, he tenido esta conversación, y no ha habido ocasión en que no termináramos opinando lo mismo: vivimos en una continua deshumanización.

El lugar más fácil para verlo, al ser algo rutinario de todos los días, es en nuestro propio portal. Cuántas veces nos cruzamos con los vecinos y con suerte intercambiamos un buenos días. Es rara la ocasión en que uno se para a comentar cuestiones de la comunidad, salvo que ande demasiado quemado y quiera que le adoren los oídos. No solemos saber nada de nuestros vecinos, y me incluyo, no tenemos una relación de grupo o comunidad, solo de un montón de individuos independientes que comparten un espacio común, la escalera.

Lo mismo que ocurre en la escalera de nuestra casa se calca en el trabajo, con la diferencia de que aquí solemos tener un compañero que siempre nos escucha y nos apoya en nuestra hoguera profesional diaria. Muchas veces me cruzo por los pasillos con otros compañeros de distintos departamentos y me miran con cara de loco cuando me escuchan decirles buenos días y regalarles una sonrisa. Todo se vuelve “mucho más humano” cuando ocurre en tu departamento, con esos compañeros que se sientan a escasos metros de ti, con los que compartes más horas que con tu familia y son incapaces de decirte ¿quieres un café? si no es por mail o whatsapp. Si aceptas, te responden con un nos vemos en la máquina, que salir juntos a tomar café parece ser algo de mala educación. Manda co… cómo complicamos las cosas más sencillas.

A nivel global, quizás una de las cosas más indignantes sea cómo nos reconcome la conciencia social por la pérdida de un gatito de una familia de Alabama a causa de un tornado; habría que hacer un donativo para que puedan tener un nuevo minino. Lo malo es que me pillan a fin de mes y ando un poco pelado. Me cago en la leche, que todos tenemos a un amigo, un familiar, un conocido que lo está pasando jodidamente mal, con críos, con una casa, sin trabajo y con un banco insensible y despiadado intentando quitarle hasta los canzoncillos que lleva puestos. Todos sabemos de un comedor social en nuestros barrios donde acuden familias con niños, niños que tienen una única comida al día, la del comedor social, que tiene insuficientes ayudas gubernamentales. Sacrificando un par de cañitas, un dinero mínimo o incluso con un par de tardes de nuestra vida podemos ayudar muchísimo con muy poco.

Señores, sé que muchos diréis que soy un oportunista, y no lo discuto, pero en la medida de lo posible intento que este mundo en el que nos movemos sea un poco más humano, un poco más agradable y sencillo para todos los que me rodean. Una sonrisa, un poco de educación, cariño y un mínimo de sacrificio personal puede cambiar la vida de muchas personas. Y sí, saco mucho a cambio, un cariño incondicional de todas la gente a las que he ayudado, porque una sonrisa suya es capaz de hacer que luzca el sol en el día más nublado.

Autor: Adokin

Con una buena cerveza, buena comida y una mejor compañía se puede hacer de todo, incluso un blog.

2 Comentarios

  1. Esto se ve muy claramente en el rol que desempeña la gente en las facetas no primordiales (teóricamente sobrevivimos -no como un animal salvaje- sin jugar pero no podemos estar sin trabajar porque moriríamos de hambre).

    En mi juventud el ocio electrónico era una rareza; escasa oferta, poco accesible… y por ende los que tenían acceso a ello eran “raros”. Hoy es normal que cualquiera, desde el mas geek hasta el mas garrulo o alguien en el senado (mientras curra, ejem!) se eche una partidita.

    Lo que me lleva a cómo se comporta la gente online (si, esto tampoco existía en los tiempos del abuelo cebolleta) cuando interactúa con otros seres humanos y como lo hace cuando los tiene delante sosteniendo unos cartones o unos dados.

    Que decir que mi buena obra es presentar a todos cuantos acceden esta forma de ocio, y por lo general “quieren mas”. BAM! en tu cara, malcriado chillón jugando al fifa sin haber corrido por la calle en tu (corta) vida!

    • Lo primero muchas gracias Javi por tu interés y tu comentario. En segundo lugar me gustaría decirte que estoy completamente de acuerdo con lo triste que es que la juventud tenga más amigos virtuales que reales, aunque esta idea me la apunto para una futura reflexión.

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