Mazo de descartes

Felicidad

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Para mí, la diversión es una parte integral de la vida. Sin diversión no concibo el mundo. Se que hay otras cosas que hacer, hay que trabajar, hay que hacer recados y tareas pero eso sólo es una parte y ni de lejos, la más importante.
Creo que en la vida hay que ser feliz y gran parte de esa felicidad, en mi caso, la proporciona la diversión. La diversión en forma de quedadas con los amigos un sábado por la tarde-noche, ya sea para salir a bares, bailar en discotecas, charlar en un parque o jugar a juegos de mesa. También en estar con la familia, por supuesto, o en ver una película, leer un buen libro, etc.
Todo esto y más es lo que me hace feliz. Entonces, ¿por qué cuando hablas con la gente parece que la felicidad es un concepto difícil de definir? La mayoría de la gente responde que la felicidad es alcanzar tus sueños. Yo no digo que no sea cierta pero en todo caso está incompleta porque, si se alcanza al final de tus sueños que ocurre, ¿antes no has sido feliz? ¿Tantos años pasándolo mal? ¿Y que ocurre si no logras alcanzar tus sueños? ¿Tu vida no habrá merecido la pena?


Aquí la gente suele decir que hay como dos tipos de felicidad y la mayor se logra al alcanzar los sueños.Siempre me ha extrañado ese concepto. Pero creía en él. Yo también pensaba que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina, después de terminar el instituto, al encontrar trabajo, al tener novia, coche, casa, hijos. Siempre un paso por delante, siempre esquiva. Esta forma de pensar no te hace feliz, más bien al contrario, te imposibilita la felicidad.
Y ¿Por qué? Pues porque el ser humano es inquieto y siempre busca nuevas metas, nuevos retos, nuevos horizontes, nuevos sueños. Si la felicidad está al final del camino, quiere decir que solo eres feliz el último día de tu vida. Cuando haces balance y dices que has alcanzado tus sueños y que ya no hay más sueños que alcanzar. La verdad es que no suele ser así, siempre queda algo por hacer y mucha gente se va sintiendose infeliz y pensando que ha malgastado su vida.
Es un pensamiento desolador y cuando por fin lo tuve claro, y no fue sin ayuda, pensé que debía cambiar. ¡Yo quiero ser feliz! Y no sólo en el último momento de mi existencia. Quiero ser feliz en todo momento.
En esas estoy ahora. Intentando cambiar la forma de ser para lograr la felicidad. Es difícil porque he estado condicionado toda mi vida pero lo voy a lograr y eso me hace ser muy feliz.
Para conseguirlo hay que empezar por definir la felicidad. Para mi es un estado de ánimo. Es sentirse a gusto contigo mismo y con los demás. Es respetar que haya gente que piense distinto a ti e incluso que le caigas mal a cierta gente. Es normal. Somos muchos y no todos somos iguales. Sería ingenuo pensar lo contrario. La felicidad es autoestima en su esencia mas pura. Es encontrarse los problemas con solvencia no ya para resolverlos sino para afrontarlos. La felicidad depende de cada uno y ahí está la cuestión.
La felicidad es un estado mental individual y debe resolverla cada uno individualmente. Ahí reside el problema. En nosotros mismos. Porque la sociedad nos hace dependientes de los demás. Nos quiere hacer creer que somos débiles e insignificantes. Llevamos toda la vida escuchando eso, pidiendo permiso para hacer cualquier cosa, sintiendo que la responsabilidad es de los demás y que ellos son más capaces que nosotros. Les hemos dado poder sobre nosotros porque creemos que es lo mejor, que son más sabios, guapos, fuertes e inteligentes que nosotros. La realidad es que son igual que nosotros. Nada más y nada menos. Ver esto te sacude interiormente. Yo lo descubrí de una forma bastante peculiar.
Me gustan los juegos de mesa. Me paso mucho tiempo con los amigos jugando a cosas. Un día se me ocurrió que podría llevar un conteo de las partidas para ver quien ganaba a que juegos, quien ganaba más, quien se le daba mejor según que tipo de juegos, etc.
Un montón de estadísticas para pasar el rato. A los pocos meses estaba estupefacto. Yo era el que más ganaba. A casi todo. Extrañado se lo comenté a los demás y todos me dijeron que si, que siempre ha sido así. No me lo podía creer. En mi mente, por esos prejuicios a mi valor intrínseco inculcados desde pequeño, por esa poca autoestima que tenía, creía que era un jugador pésimo. Si, ganaba alguna que otra pero no la mayoría como resultó ser. Yo me veía minúsculo en comparación. Eso me hizo atar cabos y tras una larga reflexión y un poco de ayuda externa llegué a la conclusión de que eso no me iba a pasar más. Ahora cuestiono todo mucho más. Cuando veo a alguien muy seguro de si mismo me pregunto si lo está de verdad o solo se cree mejor que yo. La autoridad ya no me vale. Sus argumentos han de ser contrastados y veraces. Ya no más la polla encima de la mesa y un porque yo lo valgo como una catedral. No más una fe ciega en las palabras de nadie. Todo se cuestiona y se filtra en mi mente. Saco conclusiones que pueden coincidir o no y aplicó las respuestas apropiadas.
Eso, me hace ser muy feliz. Ver lo que muchos no ven, salir de las ataduras establecidas. Me hace apreciar las pequeñas cosas. Ver lo bueno que tienen y sacar su máximo partido. No pensar en el momento siguiente sino estrujar el que tienes en ese instante. No dejar escapar nada por una preocupación o un qué dirán o un remordimiento. No más falsa moral que no hace justicia a lo que somos.
Aún así no es fácil. Tengo recaídas. Hay días en que vuelvo a ser el que era. Todo está oscuro y gris, me regocijo en la autocompasión y reniego de este camino. Menos mal que cada vez pasa menos. Menos mal que los pequeños momentos son muchos y variados. Menos mal que el mundo es grande y maravilloso y me queda mucho por descubrir. Menos mal que tengo una familia y unos amigos estupendos que me hacen sonreír con cada wahtsapp. Menos mal que tengo una novia que es un cielo. Menos mal que tengo una colección creciente de juegos que estimulan todos mis sentidos y me hacen exprimirme el cerebro al máximo. Menos mal que cada vez me quiero más a mi mismo y siento mi valía en cada cosa que hago.
Menos mal que puedo escribir esto.

Autor: Alfredo

Sólo soy un friki de nivel medio obsesionado con pasármelo bien y, que mejor forma que jugando a juegos de mesa, viajando o relatando las historias que surgen en el rol con tus amigos.

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